
Naturalmente, me horrorizó el lindo gatito, pero a partir de ello, empecé a fijarme, como nosotros carnívoros, seguimos fantaseando con la muerte del débil, dopándonos con su sufrimiento.
Así es como en la cultura rural, ha sido lógico, que ante la falta de cines 3D, para ver Avatar, a lo largo de la historia, se aprovechase para jugar con el sacrificado, que irremediablemente iba a ser muerto para alimentarnos.
Incluso, en la cima de la brutalidad, se hacía con el enemigo de la misma especie, en el Circo Romano o las cárceles de Afganistán.
En mi alrededor, bajo el pretexto del trabajo rural, se potencia las Idi probak, o arrastre de bueyes, donde se les machaca a palos , arrastrando piedras de pirámide. Recuerdo haber oído, el hueco de los cráneos de los carneros al chocarse, o los cuellos cascarse en Gansos de Lekeitio.
O en mi mismo ocio, ver hacer mil inventos con tachuelas, o engaños para hacer daño al caballo en sus patas al saltar antes del concurso, para que en una vez en él, el miedo le haga saltar más alto sin derribar . Eso, cuando no van dopados, por lesiones, estimulantes , o analgésicos.
Bocados y espuela, en manos de discípulos de Wayne, o Curro Jimenez, enloquecen a jacos , por las orillas de las calzadas y ferias paqueteras.
Los Ingleses tienen que sacrificar a gran número de los participantes equidos en el Grand National, que ya no correrán tras el zorro.
Y lo mas sarcástico de todo. Los instructivos documentales de la 2, o el National Geographic, sabedores que solo se ven los de depredadores y agonías. Como si no existiesen mas actos en la naturaleza , que puedan atrapar a los hijos de gata , espectadores.
Todo esto, para decir, que me atraen las corridas de Toros, aunque como muchas cosas en esta vida, incluído algún bípedo, me la tenga que prohibir.
TOROS NO. Pero no seamos ingenuos, los herbívoros sufren sin gritar , para que el depredador no lo sepa. Pero si abrimos un poco los ojos lo veremos por muchas malas esquinas , fuera del coso