
Trenes, trenes, tantos trenes. Vivo siempre en la taquilla, sin saber que billete comprar, aun sabiendo que debo viajar.
Por mi estación rápidos pasan, llenos de color y por dentro en luces. En algunos incluso, llego a distinguir pasajeros dentro para fuera.
Pocos paran, y entonces nervioso y miedoso pregunto bajito, a donde va.
No se sabe o vete tú a saber
Lejos, pero sin confirmación de vuelta
Te gusta el tren, pero no te interesa donde lleva
Espera que lo piense....... demasiado tarde!, ya partió
No hay plazas en este tren
También subí algunos sin pensarlo, que me llevaron en primera clase, por túneles de abrazos. Y me devolvieron a la misma estación despidiéndolos con mi blanco pañuelo al marchar, con la misma lagrima ñoña, que sala mi comisura, al volver verlos pasar, aun sin parar.
De vuelta de vacaciones, bajando de otro tren. Lo cogí a mi pesar, pues no tenía el número de vagones que me suelen gustar.
Fue un corto trayecto por un expreso transgalaico, hasta que el interventor, nos despertó diciéndonos "su billete no es válido, debe de bajar y volver en bus a su estación."
Fue un corto trayecto por un expreso transgalaico, hasta que el interventor, nos despertó diciéndonos "su billete no es válido, debe de bajar y volver en bus a su estación."
De nuevo en mi vieja estación recuerdo ya sin olor a carbón, ese tren gallego que entre humo y el mas dulce traqueteo silbó "Bueniño eres, y estás"
Alguien sabe el nuevo horario de otoño?